MI ANÁLISIS DE OTELO EL MORO DE VENECIA   Leave a comment

LA ESPIRITUALIDAD DEL HÉROE

 (OTELO, EL MORO DE VENECIA DE WILLIAM SHAKESPEARE)

 Marinela Quimbayo Zambrano

Cod: 083050212006

LEBELC – IDEAD

 He querido manifestar a través de la Tragedia esa realidad infortunada producto de la odisea humana que infunde dolor espiritual, el cual permite llegar hasta el reflejo de las condiciones psíquicas, aspecto donde se muestra el accionar del ser tal y como es dentro del ámbito propiamente humano y social.  Teniendo claro que fueron los griegos los primeros en darle una condición social al hombre, revelando sus más íntimas expresiones desbordantes desde sus pasiones y sus emociones.  Descubriendo que si el hombre piensa y actúa bajo la conciencia indudablemente no habrá tragedia.

A manudo al escuchar la palabra héroe se asocia de inmediato a las firmes y vigorosas fortalezas de piedra indestructible, ahora se abre una nueva brecha que también permite asociarlos con la conducta netamente humana, junto a ese actuar que brota de las más delicadas emociones desprendidas de sensibilidad.  Mostrar a estos semidioses terrenales como seres que siente dolor dentro del alma y lo expresan a través de los finos hilos de plata que atraviesan sus mejillas como el producto del acto más inocente de la vida, que permite verlos como personajes que lloran, que suplican, que gritan cuando se emocionan o cuando están irritados, ahora son individuos que también proceden con acciones desenfrenadas conducidas por el piloto de la venganza que solo calmara su sed con sabor amargo de placer del dolor del otro.

Dejar de lado la concepción arcaica de héroe igual a superhombre no es nada fácil, esto debido a que siempre había proyectado en mi interior una imagen iconográfica que asociaba a estos seres con todo episodio que proyectaba virtudes extraordinarias fijadas en las grandes luchas enmarcadas en algunas batallas primordiales que hoy hacen parte de la historia de la humanidad, para manifestar un ejemplo se insinúa las vividas por los heroicos Aquiles y Héctor, guerreros que sin apartase de las fronteras terrenales guardaban cierta afinidad con los Dioses, quienes llegaban al punto de darles poderes sobrenaturales que los hacían ver como una especie de semidioses.

Sin ir más lejos del comportamiento humano y con miras a encontrar explicaciones se puede indicar que dentro de la conducta de cada  individuo es bastante notoria la marca psicológica, hecho que se apoya en las exposiciones argumentadas de Freud y su Teoría de Psicoanálisis, la cual se convierte en una herramienta prioritaria para mí, contribuyendo en el estudio y comprensión del comportamiento de cada personaje, los cuales movidos por sus instintos manifiestan la base del deseo desde su inconsciente, siendo este el partir del análisis del drama de Otelo el moro de Venecia, obra del dramaturgo Inglés William Shakespeare.

Por tal razón es necesario apoyar lo antes expresado desde las palabras expuestas por Daniel Arango, “La tragedia griega, es desde luego, más allá de cualquier circunstancia histórica, una reflexión sobre el hombre.  Pero el hombre no está considerado allí solamente como individuo sino también como miembro constituyente de una polis, concepto que engloba a la vez la religión, la política e incluso la vida familiar.  Sólo en la polis es posible encontrar el sentido de una vida espiritual y humana.”[1]

Sólo con el estudio de la tragedia griega he podido cambiar esa concepción legendaria de los seres de hierro por una nueva consideración, en este momento son seres de características humanas tangibles, con aspectos individuales que los dejan tomar decisiones a su propia cuenta sin que se evidencie la intervención de las divinidades, asimismo se puede observar como sus armaduras de acero se rompen para dejar salir a ese ser sensible cargado de emociones propias de los seres humanos, a este paso el mundo griego los ha obligado a que se bajen del pódium en el que estaban ubicado desde ese mismo ideal social.  El desencantamiento es notorio como lo expresa Julián Malatesta “La modernidad es comprendida como desencantamiento, dicho de otro modo, como el momento en que el hombre decide quedarse solo, rompe la cadena con la divinidad y confiar plenamente en sus potencias, en su capacidad de inquirir, interrogar, explorar y experimentar consigo mismo y con la naturaleza.”[2]

Una imagen de héroe un tanto alejada de la figura subliminal proyectada por los dioses elaborados dentro de la mitología griega, y confirmada con ayuda de los estudios mostrados fundamentalmente desde los cantos homéricos.  Originando éste un amplio ámbito en el cual se muestra radicalmente una figura del ideal de los hombres formados por los griegos, tal pareciera que desde la Iliada y la Odisea los hombres solo se podían formar para ser los más valerosos guerreros y esto lo lograban mediante dos juicios básicamente que culminaban con el reconocimiento ante la sociedad de aquel momento histórico.  El ideal antiguo generado por los griegos tenía dos opciones básicas de formación humana.

La primera estructura consistía en preparar al hombre guerrero, siendo este el sueño predominante de los jóvenes de la época, la existencia de estos valientes llegaría a convertirse en un grado de excelencia y apreciación para todas las generaciones donde se creía que para morir dignamente se debía hacer batallando por defender los ideales de su patria.  La segunda opción para perpetuarse consistía en la posibilidad de poder escoger otro estilo de vida y donde se amparaban algunos de aquellos guerreros, ellos podían seguir conservado sus comodidades y llegar a la vejez convirtiéndose en padres ejemplares y quienes al morir sólo serian recordados hasta la tercera generación.  Ambas iniciativas llevaban a realizar la pronunciación imprescindible que da origen a eso ideales griegos tan apropiados a la formación de estos seres valerosos, sin duda detrás de cada uno de ellos habría una gran mujer, esto atendiendo que independientemente de cual fuera el estilo de vida que eligieran, cada hombre sería levantado bajo la supervisión y gratas aptitudes de sus madres hasta que estos cumplieran los once años de edad.

Aquí mismo se puede indicar que seguramente Otelo dentro de su formación sociocultural fue entrenado con el fin de alcanzar esa Paideia proyectada dentro de este ámbito cronológico, siendo así reconocido como el gran noble moro al servicio de la República de Venecia, aspecto que se reconoce desde que se señala su aparición dentro de la obra dramática de Shakespeare.  Así se puede marcar también la actuación de Brabancio, senador y padre de Desdémona doncella protagonista del drama, lo mismo que Miguel Cassio, Yago y Rodrigo, tres personajes que aunque con menos rango que Otelo muestran en sus expresiones el ansia de poder y reconocimiento de supremacía ante la sociedad.

A continuación mostrare algunos aparte de la obra de Otelo, en el cual se pueden observar las relaciones de poder junto al pensamiento político que deja claro la manera como se manejaba la jerarquía social dentro de la época.  Reconociendo que Otelo ocupaba un importante cargo al servicio de la Polis.

-       DUX: -Valeroso Otelo, es menester que os empleemos inmediatamente contra el otomano, nuestro común enemigo.  (A BRABANCIO.) No se veía.  Sed bien venido, noble signior; necesitamos de vuestro consejo y de vuestra ayuda esta noche.  (Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Primero, Escena III, Pág. 592.)

-       HERALDO: – Es gusto de Otelo, nuestro noble y valiente general, que, en vista de las noticias que acababa de recibirse, significando la pérdida pura y simple de la flota turca, los habitantes solemnicen este acontecimiento, unos por medio bailes, otros con hogueras de regocijo, todos entregándose a las diversiones y fiestas a que le lleve su inclinación, pues además de estas felices noticias, hoy es el día de la celebración de su matrimonio.  Esto es lo que por orden suya se proclama.  Todos los tinelos del castillo están abiertos, y hay plena libertad para festejar desde la hora presente de las cinco hasta que la campana haya dado las once.  ¡Los cielos bendigan la isla de Chipre y a nuestro noble general Otelo! (Salen).

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Segundo, Escena II, Pág. 614.)

-       OTELO: -¡Alto! ¡Hola! ¡Eh! ¿Cómo ha ocurrido esto? ¿Nos hemos vuelto turcos y hacemos contra nosotros mismos lo que el cielo no nos ha permitido hacer contra los otomanos? ¡Por pudor cristiano, cesad esta querella bárbara! ¡El que dé un paso para tratar de satisfaces su furia, tiene en poco alma! ¡Muere a primer movimiento! ¡Qué calle esa terrible campana, que llena de espanto hasta poner fuera de sí a los habitantes de la isla!… ¿Qué sucede, señor?  Honrado Yago, tú, que tienes aire de morir de pesar, habla.  ¿Quién ha comenzado esta riña? Te lo mando por tu afecto.

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Segundo, Escena II, Pág. 621.)

-       OTELO: -Digno Montano, siempre habéis sido correcto.  El mundo ha notado vuestra gravedad y placidez de vuestra juventud, y vuestro nombre es altamente estimado por los censores más sesudos.  ¿Qué ha sucedido, pues, para que deslustréis así vuestra reputación y consistáis en tocar la rica estima de que gozas por la calificación de quimerista nocturno?  Dadme una respuesta.

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Segundo, Escena II, Pág. 621.)

 

Seguidamente, en las características resaltantes de la épica era muy profunda y notoria la intervención de los dioses, estos realizaban sus mediaciones dentro de las conductas de los hombre, algunas veces efectuaban sus apariciones ya fuera para modificar una decisión o para modificar una conducta de un individuo, este suceso lo hacían en su mayor parte valiéndose de la personificación.  En Otelo, estos dioses siguen siendo parte fundamental, pero aquí no abandona el espacio celestial, aquí sufren una transformación ya no son esos entes modificadores, sino que se convierten en un ser de supremacía a los que se les puede evocar mediante plegarias humanas y con las cuales se abriga la esperanza de tener un ayuda divina dentro lo terrenal.

 

De la misma forma se logra percibir la presencia del comportamiento derivado del legado Dionisiaco, él sigue mostrándose en las acciones que despliegan algún tipo de placer, sentimientos de afecto, deseo, frustración e incluso satisfacción con el dolor ajeno, en fin todo aquello que encasilla el Patho y deja de lado el Logos, este ultimo considerado un proceso que maneja los actos bajo el perfil de Apolo, quien rige las acciones determina por la razón.  Para ejemplificar esto se tiene a YAGO como el mejor represente de dichas conductas.  Y el aporte teórico desplegado por Arango cuando habla de Dionisio, “La historia de este dios-año es siempre la misma: nace como un niño milagros, vence y obtiene en premio a la mujer que ama, comete el pecado de Hibris, incurre en una transgresión de la ley, debe necesariamente decaer, sufrir una derrota y morir.  Por eso el ritual de Dionisio ve la vida como un contorno trágico.”[3]

Ilustrando lo anterior se pueden ver los siguientes apartes de la obra Otelo de William Shakespeare.

 

-       CASSIO: De la que os hablaba, de la capitana de nuestro gran capitán, remita a la condición de audaz Yago, cuya llegada aquí avanza con una rapidez de siete días nuestras suposiciones. ¡Gran Júpiter, protege a Otelo e hincha su velamen con tu propio y poderoso aliento, a fin de que honre esta playa con su gallarda nave, que siente en los brazos de Desdémona las ardientes palpitaciones del amor, que infunde renovado fuego en nuestro extinguido coraje traiga consuelo a Chipre!…

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, del Acto Segundo, escena I, Pág. 606).

 

-       HERALDO: – Es gusto de Otelo, nuestro noble y valiente general, que, en vista de las noticias ciertas que acaban de recibirse, significando la pérdida pura y simple de la flota turca, los habitantes solemnicen este acontecimiento, unos por medio de bailes, otros con hogueras de regocijo, todos entregándose a las diversiones y fiestas a que les lleve su inclinación, pues además de estas felices noticias, hoy es el día de la celebración de su matrimonio.  Esto es lo que por orden suya se proclama.  Todos los tinelos del castillo están abiertos, y hay plena libertad  para festejas desde la hora presente de las cinco hasta que la campana haya dado las once.  ¡Los cielos bendigan la isla de Chipre y nuestro noble general Otelo! (salen.)

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, del Acto Segundo, escena II, Pág. 614).

 

-       YAGO: – ¡Venga vino, hola! (Canta.)

Y dejadme sonar, sonar, el potín,

Y dejadme sonar el potín;

El soldado es un hombre,

La vida es solo un instante;

Beba, pues, el soldado hasta el fin.

¡Vino muchachos!

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, del Acto Segundo, escena III, Pág. 616).

 

-       YAGO: – Vamos, vamos, el buen vino es un buen compañero si se trata bien.  No claméis más contra él.  Por cierto, buen teniente, supongo creeréis que os estimo.

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, del Acto Segundo, escena III, Pág. 625.)

 

-       OTELO: – ¿Habéis rezado esta noche, Desdémona?

-       DESDÉMONA: -SÍ, MI SEÑOR.

-       OTELO: -SI recordáis de algún crimen que os deje aún irreconciliada con el cielo y la gracia divina, solicitad pronto el perdón.

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, del Acto Quinto, escena II, Pág. 685.)

Inmediatamente y sin perder de vista que la epopeya griega dio el gran abre boca a toda aquella estructura que ha dejado el despertar al pensamiento humano, aspecto que se encuentra en las marcas características de los escritos de Homero quien ha cumplido la labor educadora expresando actos éticos y estéticos, los cuales funcionan por aparte pero no se pueden desprender al momento de lograr el contacto con el conocimiento, legado de los grandes pensadores griegos.  Señalado en esta parte la pronunciación hecha por Jaeger en el texto de Homero el Educador, “Pero sólo se puede ser propiamente educadora una poesía cuyas raíces penetren en las capas más profundas del ser humano y en la que alienta un ethos, un anhelo espiritual, una imagen de lo humano capaz de convencer en una constricción y en un deber.  La poesía griega, es sus formas más altas, no nos ofrece simplemente un fragmento cualquiera de la realidad, sino escorzo de la existencia elegido y considerado en relación con un ideal determinado”[4].

Visto desde el amplio espacio de la literatura, se puede decir que en las manos de Homero se origino la primera imagen de hombre, él mediante la recopilación que hizo en sus cantos lo muestra así tal y con es, sin adornos que opacaran la realidad.

Esta pronunciación se guiara con la presentación de alguna líneas textuales que ilustran la labor educadora que se desprende de la literatura, nos solo tiene la función de enriquecer la cultura del lector sino que también permite identificar costumbres relacionada con el tema.

-       DESDÉMONA: Mi noble padre, noto aquí un deber compartido.  Os estoy obligando por mi vida y mi educación; mi vida y mi educación me enseña qué respeto os debo.  Sois el dueño de mi obediencia, ya que hasta aquí he sido vuestra hija.  Mas he aquí mi esposo; la misma obediencia que os mostró mi madre, prefiriéndoos a su padre, reconozco y declaro deberla al moro, mi marido.

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Primero, Escena III, Pág. 596.)

-       CASSIO: -¡Id por noticias! (sale el CABALLERO.)  Bueno alférez, sed bien venido.  (A EMILIA.)  Sed bienvenida, señora.  Buen Yago, no os incomodéis si llevo tan lejos mis maneras; es mi educación la que me impulsa a esta osad muestra de cortesía.  (Besa a EMILIA.).

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Segundo, Escena I, Pág. 607.)

 

Siguiendo, con el camino ya delimitado por la literatura griega, se puede comentar que la línea trazada desde la epopeya sigue muy bien unida al punto que más tarde convergería en el espacio marcado por la tragedia griega.  Los problemas de los héroes de origen tradicional toman la forma cotidiana de las pasiones humanas, ya no mas corazas inquebrantables, solo el espíritu queda al descubierto tangible de la lucha real de la vida cotidiana.  Problemática tratada de manera impecable en los escritos de los más grandes y reconocidos trágicos de la época.

Generaciones más tarde y bajo la muestra de su propio estilo dramático se muestra un poeta trágico reconocido como un gran clásico en el ámbito literario, el majestuoso William Shakespeare, dentro de sus escritos dramáticos es notoria la muestra clara de la espiritualidad del héroe, siendo él quien se encarga de revelar dentro de otro contexto a aquel ser que lucha contra los más fieros dolores emocionales, con la misma persuasión que lo llevaría a vencer o morir por defender sus ideologías.  Para apoyar esta opinión se hace necesario traer a colación la consideración del oficio del poeta visto desde la mirada de Malatesta, “El oficio del poeta es singular, talla sus palabras en el roce, en el choque inesperado y súbito con los signos primordiales, hurga en el fardo de palabras iniciales, antiguas, inmemoriales; compone y descompone, organiza, crea estructuras, sutiles formas, metros; se esfuerza por decir en un lenguaje no común todo lo común que constituye el aliento vital en la vida de los hombre; su labor es ardua, agotadora, llena de insatisfacción; y cuando está a punto de abandonar  su tarea, cuando le agobia la fatiga y ha sido vano el esfuerzo del día, se llena de improviso con la voz necesaria, la única, la natural, la palabra de traje completo, la que camina con los dos pies y se hace carne.”[5]

Teniendo en cuenta la anterior manifestación hecha por Malatesta, se puede decir que es una asociación de palabras hechas de manera muy coherente para apoyar la concepción de poeta.  Sin dejar espacio para que la vacilación se convierte en apropiada para hablar de Shakespeare, quien permite desestimar la magia que ha cobijado la labor del poeta bajo la consideración de que éste es un poseído por la virtud de la palabra, para ser un sujeto respetado que tiene en sus manos la intención de comunicar desde sus escritos aquellas situaciones reales que le son de su preocupación y que se encuentran proyectadas dentro de las esferas de lo político, lo social y lo económica.  Para este caso el poeta dramático demuestra que a través de sus escritos se vive desde lo profundo de su alma la angustia de la existencia humana que recrea en su obra y la reconstruye en un drama.

 

El poeta inglés asiendo uso de la herramienta más espléndida dada al hombre, penetra con una facilidad en el pasado, el presente y el futuro dentro de un espacio y tiempo determinado como lo expresa Heidegger en el siguiente aparte.  “Y por eso se le ha dado el albedrio y un poder superior para ordenar realizar lo semejante a los dioses y se le a dado al hombre el más peligroso de los bienes, el lenguaje, para que con él cree y destruya, se hunda y regrese a la eternamente viva, a la maestra madre, para que muestre lo que es, que ha heredado y aprendido de ella lo que tiene más divino, el amor que todo lo alcanza”[6]

De este modo nuestro escritor distingue con gran brillantez ese saborcillo a dulce que mueve la pasión del gusto que se despierta desde el agrado de sus obras trágicas.  El estilo Shakesperiano es único y sin igual, esto lo deja muy claro cuando marca todo su arte con ese singular uso del lenguaje poético, dándole gran peso al discurso de los personajes, acción que se evidencia en cada uno de ellos, desde el inicio de los versos hasta el momento de su muerte cada expresión siguen siendo elegantes.  Es de esta manera como línea tras línea muestran en sus diálogos las más ricas metáforas y osadas comparaciones que se apoyan en vigorosas anáforas en el transcurso de la tragedia de general Otelo.

Con el fin de apoyar este episodio se muestra los siguientes fragmentos de la obra en mención.

-       RODRIGO: -¡Qué suerte sin igual tendrá el de los labios gordos, si la consigue así!

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Primero, Escena I, Pág. 582.)

-       YAGO: -¡Despertad! ¡Eh!… ¡Hola! ¡Brabancio!… ¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Mirad por vuestra casa, por vuestra hija y por vuestras talegas! ¡Ladrones! ¡Ladrones!

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Primero, Escena I, Pág. 583.)

-       CASSIO: -Ha hecho la más favorable y rápida travesía.  Las tempestades mismas, las mares gruesas, los vientos mugidores, las rocas estriadas y las congregadas arenas, traidores apostados para sorprender las inocentes quillas, como por sentimiento de la belleza, han renunciado a su natural mortífero, para dejar ir con toda seguridad a la divina Desdémona.

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Segundo, Escena I, Pág. 606.)

 

(Dialogo entre los dos enamorados y la imagen del malo:)

-       DESDÉMONA:-¡No permitan los cielos que vuestro amor y nuestra felicidad cesen de creer antes de que acaben nuestros días!

-       OTELO: – ¡Amén respondo a esta plegaria, poderes celestiales! ¡No puedo hablar como quisiera, de este contenido! ¡Me ahoga aquí mismo! ¡Es demasiada alegría!… ¡Que esto y esto (Besando a Desdémona) sean las mayores discordias que conozcan jamás nuestros corazones!

-       YAGO: -(Aparte.) ¡Oh, ahora estáis bien templados! ¡Pero a fe de hombre honrado, yo aflojaré las clavijas que producen esta música!

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Segundo, Escena II, Pág. 610 y 611.)

-       OTELO: -¡Oh diablesa, diablesa! Si la tierra pudiera fecundarse con lágrimas de mujer, cada gota que viertes se convirtiera en un cocodrilo.  ¡Fuera de mi vista!

-       DESDËMONA: -No permaneceré para ofenderos. (Yéndose.)

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Cuarto, Escena I, Pág. 663.)

De igual forma se destaca la secuencia de la trama manejada desde el principal personajes disociador, desde él se manipula una trama singular que no deja cabo suelto, con la sutileza que Yago teje la mentira valiéndose de la parte más débil del moro.  Sin duda este personaje movido por el mal, estudia a su enemigo con las herramientas psicológicas más inconscientes que posee él como ser humano, encontrando su mayor debilidad en la prenda amada.  El bien y el mal se encuentran ligados al actuar de la ¡divinidad del infierno!  Como lo expresa él en un aparte que clarifica su villanía. (ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare pág. 626.)

A continuación se mostrara la articulación de las acciones donde se da paso a la estructura de la trama que desencadena en las funciones resaltantes que tienen la tarea de dar origen a la tragedia que marca esta narración.

Acción 1: La narración arranca con un dialogo entre Rodrigo y Yago, donde este ultimo deja ver allí esa envidia que lo mueve a ir a casa del padre de Desdémona y denunciar su fuga o más bien el supuesto rapto hecho a la damisela por parte del moro.  Este episodio lo encamina a uno como lector a pensar que la situación se moverá por una rivalidad pasional, porque quizás él también es movido por sentimientos afectivos hacia la misma mujer.  Para mostrar lo pensado inicialmente se tomo el siguiente aparte del discurso de Yago, cuando se dirige a Brabancio.

-       YAGO: -¡Voto a Dios, señor! ¡Os han robado!  Por pudor, poneos vuestro vestido.  Vuestro corazón está roto.  Habéis perdido la mitad del alma.  En el momento en que hablo, en este instante, ahora mismo, un viejo marrueco negro está topetando a vuestra oveja blanca.  ¡Levantaos, levantaos!… ¡Despertad al son de la campana a todos los ciudadanos que roncan; o si no, el diablo va a hacer de vos un abuelo! ¡Alzad, os digo!

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Primero, Escena I, Pág. 583.)

Acción 2: Seguidamente dialogo tras dialogo se sigue confirmando la conjetura anterior, apoyado en el discurso de Otelo cuando se dirige al Dux y a los Senadores, con el ánimo de defenderse de la acusación hecha por su suegro, allí se le acusaba de haber conquistado a su ya esposa mediante el uso de hechizos, cuestionamiento que él deja sin piso cuando ella declara a su favor y expone el verdadero motivo por el cual se ha entregado al moro de Venecia,  allí todos fuimos testigos de la causa de su enamoramiento.

De igual forma se evidencia cierto favorecimiento de los patriarcas para con el General, quizás por la posición jerárquica de éste y lo significativo que era para su patria que él fuera a defender la invasión de la isla de Chipre.  Hecho que permite pensar que de todas maneras desde la antigüedad contar con buena posición social pesa en el momento de ser juzgado por algún delito, y lleva a preguntarme lo siguiente ¿Cuál hubiera sido el desenlace de esta situación de rapto si el moro no fuera tan importante para la república en ese momento?

-       OTELO: – Muy poderosos, graves y reverendos señores, muy nobles y muy amados dueños: es por demás cierto que me he llevado la hija de este anciano; es cierto que me casé con ella; la verdadera cabeza frente de mi crimen tiene esta extensión, no más. Soy rudo en mis palabras, y poco bendecido con el dulce lenguaje de la paz, pues desde que estos brazos tuvieron el desarrollo de los siete años, salvo durante las nueve postreras lunas, han hallado siempre sus más caros ejércitos en los campos cubiertos de tiendas.  Y fuera de lo que concierne a las acciones guerreras y a los combates, apenas puedo hablar de este vasto Universo.  Por consiguiente, poco embelleceré mi causa hablado de mí mismo.  No obstante, con vuestra graciosa actuación, os haré llanamente y sin ambages el relato de la historia entera de mi amor.  Os diré qué droga, qué encantos, qué conjuros, qué mágico poder (pues de tales procedimientos se me acusa) he empleado para seducir a su hija.

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Primero, Escena III, Pág. 594.)

Acción 3: La narración continua y más adelante debido a la prisa por salvar la Isla de Chipre, es urgente que Otelo se desplace en su auxilio y combata con la tropa turca, quienes son sus rivales en la batalla por apropiarse de aquel territorio.  Siendo en ese instante cuando Desdémona toma la decisión de acompañarle a su amado, lo hace convencida de que no puede quedarse allí esperando cual será la suerte de su querido señor, razón por la cual los influyentes la dejan que parta hacia la isla protegida por la tropa veneciana, circunstancias que se convierte en un arma para Yago quien no puede aguantar su envida y empieza a tramar el mal en contra de su amo.

-       DESDÉMONA: -Que he amado al moro lo suficiente para pasar con él mi vida entera: el estrépito franco de mi conducta y la tempestad afrontada de mi suerte lo proclama a son de trompeta en el mundo.  Mi corazón está sometido a las condiciones mismas de a profesión militar de mi esposo.  En su alma es donde he visto el semblante de Otelo, y he consagrado mi vida y mi destino a su honor y sus valientes cualidades.  Así, caros señores, si me deja aquí como falena de paz, mientras él marcha a la guerra, se me priva participar en los ritos de esta religión de la guerra por la cual le he amado, y tendré que soportar por su querida ausencia un peso ínterin. Dejadme partir con él.

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Primero, Escena III, Pág. 598.)

Acción 4: Sin dejar de lado la hipótesis anterior se singuen dando los diálogos que confirman que Yago no es más que un hombre que se encuentra celoso de saber que un hombre diferente a él, se ha ganado el amor de tan preciosa mujer, tal pareciera que no aguanta el sabor a hiel que esta relación le despierta.  Quizás no toleraba que un hombre de maneras bruscas le hubiera ganado el corazón a tan alta delicadeza.

-       YAGO: – Que Cassio la ama, lo creo en verdad.  Que ella ama a Cassio, es posible y muy fácil de creer; el moro (a pesar de que yo no pueda aguantarle) es de una naturaleza muy noble, constante en su afecto y me atrevo a pensar que se mostrará para Desdémona un ternísimo esposo.  Ahora yo la quiero también, no por deseo carnal – aunque quizás el sentimiento que me guía sea tan gran pecado-, sino porque ella me proporciona en parte el sazonamiento de mi venganza.  Pues abrigo la sospecha de que el lascivo moro ha insinuado en mi lecho, sospecha que, como un veneno mineral, me roe las entrañas, y nada podrá contener mi alma hasta que liquide cuenta con él, esposa por esposa; o, si no puedo, hasta que haya arrojado al mor en tan violentos celos, que el buen sentido no puede curarle.  Para llegar a este objeto, si ese pobre desdichado de Venecia, a quien señalo el rostro para su ardiente caza, sigue bien la pista cogeré a nuestro Miguel cassio en una desventaja y le ultrajaré a los ojos del moro de manera más grosera, pues temo también que Cassio vigile mi gorro de dormir.  Quiero que el mor me dé las gracias, me ame y me recompense por haber hecho de él un asno insigne, y turbado su paz y quietud hasta volver loco.  El plan está aquí, pero todavía confuso.  ¡El verdadero semblante de la bellaquería no se descubre nunca hasta que ha hecho su obra! (Sale.)

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Segundo, Escena I, Pág. 613 – 614.)

Acción 5: En confirmación del aparte ya mencionado y una vez que el villano a descubierto el talón de Aquiles que posee Otelo, decide aprovecharse de la debilidad de éste para hilar la trampa que lo hará desconfiar de la sinceridad de la mujer amada.  El muy astuto se aprovecha de su habilidad dialógica para convencer a Otelo, para ello coloca el gusanito de la duda dentro de su pensamiento.

-       OTELO: – ¿Eso me cuentas?

-       YAGO: –  Engaño a su padre, casándose con vos; y cuando parecía estremecerse y tener miedo a vuestras miradas, fue entonces cuando las apetecía más.

-       OTELO: – Así fue, en efecto.

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Tercero, Escena III, Pág. 636.)

Acción 6: Emilia apoyando ingenuamente el conspire del mal, le hace entrega del pañuelo a su esposo y así éste pueda acomodar las cosas para que Desdémona pierda su dignidad, el objeto juega un papel muy importante en la historia, no solo por ser de ella, sino por el significado que tenía, debido a que el moro se lo había obsequiado como muestra simbólica de su amor y más adelante se convierte en la prueba fehaciente que lo enceguece confirmándole la supuesta infidelidad de la joven.

-       EMILIA: – Me encanta haber encontrado este pañuelo.  Es el primer recuerdo que ella recibió del moro.  Mi porfiado marido me ha acariciado cien veces para que lo robara; mas ella ama tanto la prenda –pues él la conjuró a que la guardara siempre -, que la llevara constante sobre sí para besarla y hablarle.  Voy a hacer saquen copia de la labor y se la daré a Yago.  Lo que intenta con ello, sábelo el cielo, no yo, yo no se nada, sino satisfacer su fantasía.

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Tercero, Escena III, Pág. 640.)

Acción 7: El indicio que Otelo ya poseía del engaño de Desdémona, ahora era demostrado porque el hecho de saber en manos de quien se encontraba el pañuelo y la relación que esa persona tenia con Cassio, no abría más que averiguar, ya las cartas de la relación de la feliz pareja estaba puestas sobre la mesa, ya la locura había tomado forma de hombre, ya no había lugar para la razón, el poder ladino del mal se había pronunciado.

-       OTELO: -¡Por el cielo!… De buena gana lo hubiera olvidado… Me dijiste – ¡Oh, esto viene a mi memoria como el cuervo a una casa infectada, presagiando desdicha a todo!-, me dijiste que tenía él mi pañuelo.

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Cuarto, Escena I, Pág. 656.)

Acción 8: El noble protagonista de este drama, se ha dejado guiar por las bajas emociones causadas por el dolor de la traición de su amada, la ira se apodero de su pensamiento y actuó movido por la alucinación de limpiar su orgullo de macho herido, he aquí a aquel guerrero capaz de enfrentar a los más bravíos enemigos ahora se estaba enfrentando contra sí mismo, la batalla más difícil de la humanidad, ahora sus emociones internas lo trastornaban sin dejarlo traspasar la barrera que obstaculizaba la verdad, solo el poder demoniaco regiría sus actitudes.  Para su amada ya no había esperanza de vida y la luz leve que alumbraba en su recamara esa noche se extinguía lentamente como lo hacía su vida.

-       OTELO: – ¡Es demasiado tarde!… (La ahoga.)

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Cuarto, Escena I, Pág. 656.)

Acción 9: Cual sería más el desborde de la locura de Otelo al saber la verdad contada por su criada, los hechos se esclarecen la venda de la ira cae lentamente mientras el espíritu de moro se queda sumergido en el terrible arrepentimiento.  Saber que Yago, a quien él consideraba un fiel servidor no era más que un traidor desvanece el valor del aprecio que siempre le había reservado, en este momento era él causante de tal desasosiego.

-       EMILIA. – ¡Oh moro estúpido! El pañuelo de que hablas lo encontré yo por casualidad y se lo entregué a mi marido; pues a menudo, con suma insistencia (más que mereciera, en verdad, una bagatela semejante) me había suplicado que lo robara.

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Quinto, Escena II, Pág. 693.)

Acción 10: El triste desenlace de la narración ahora estaba a punto de dar la última pincelada para terminar el final que convertiría al drama de Shakespeare en uno de los más reconocidos en la actualidad, la tragedia del Otelo, el moro de Venecia.  Y como diría Murray el mal ha vencido, razón por la cual el cuerpo de Otelo perece.

-       OTELO: -¡Te besé antes de matarte!…¡No me queda más que este recurso: darme la muerte para morir con un beso! (Cae sobre Desdémona y muere)

(Tomado de: ASTRANA Luis Marín, Obras Completa de William Shakespeare, Acto Quinto, Escena II, Pág. 698.)

Así con el más triste final termina la vida de la inocente Desdémona y el valiente Otelo, la luz vital de la pareja se apago, el mal a triunfado valiéndose de la personificación hecha a través de Yago, quien como todo poder maligno pareciera estar favorecido desde las fuerzas del universo, permitiéndole que logre su cometido sin tropezar con la verdad, la cual se opaca ante la gran nube oscura que proyecta la maldad, dejando a la vista la moral del mundo y en la tragedia de Otelo ésta logra la brillantez, solo que desafortunadamente lo hace para causar más desgracia.  Culminado con una de las características de la tragedia antigua, la culpa y la justica, donde los hombres se hacen responsables de su actos.

Quizás desde otra mirada puede ser que es la manera de darle forma a la mencionada ley del talión, la que proponía que cada cual se fijaba el derecho de hacer justicia por su propia cuenta., que para el caso de Otelo no sería la venganza de la sangre sino la venganza de honor, que no es más que la terrible reacción de un hombre celoso desbordada desde la pasión que causa las pasiones del amor, éste como tema central del drama.

La suerte de Desdémona quizás ya estaba marcada desde que ella decide fugarse con su enamorado, abandonado a su padre, quien en el momento de la desilusión la maldijo deseándole el más negro futuro al lado del hombre de su elección, considerando el poder que tiene la palabra pudo haber sido su propio padre quien le predijera su fin, debido a que no solo se hereda la sangre sino también la culpa, pues no se puede forjar la felicidad sobre la desgracia de otros.  Comprobando de esta forma que la dureza de la vida es inigualable y que la ley de la familia pesa en las decisiones que implican la desobediencia que los hijos demuestran ante sus padres.

Posteriormente y atendiendo la distribución de drama se puede indicar que  los dramatizados catalogados como modernos están divididos en actos, distribución que guarda estrecho parecido con la estructura manejada en la tragedia, dentro de éste género la elaboración del tiempo se hace de forma muy cuidadosa, y en Otelo se observa un esplendoroso guión que proporciona todos los componentes necesarios para que el lector concretice y recree todas la escenas mediante cada dialogo del dramatizado.

Así mismo la obra se desarrolla en dos espacios geográficos bien delimitados, uno es Venecia y el otro la Isla de Chipre, hechos que plateado desde Bajtin en su texto Teoría y estética de la novela es un proceso asociado a la figura cronotopo definido por el mismo de la siguiente manera, “Los elementos del tiempo se revelan en el espacio, y el espacio es entendido y medido a través del tiempo, los cual contribuye altamente en la determinación del hombre en la literatura dentro de un periodo histórico real.  La intersección de los seres y uniones de esos elementos constituye la característica del cronotopo artístico.”[7]

Con la finalidad de sintetizas lo anterior se mostrara dichas sucesiones mediante un cuadro sinóptico que proyecta la excelencia del manejo secuencial de los escenarios observados, los cuales abren el desarrollo de cada escena del drama del noble Otelo, estos recrean de una manera dinámica la actividad lectora, pues permiten observar mentalmente la escenografía de cada acción que señalizan con delicadeza el transcurso de cada acto, proceso que se nota de principio a fin.

 

ACTO PRIMERO

Escena I: Una calle de Venecia.

Escena II: Otra calle de Venecia.

Escena III: La cámara del Consejo.

ACTO SEGUNDO

Escena I: Puerto del mar en Chipre – Una explanada cerca del muelle.

Escena II: Una calle de Chipre.

Escena III: Sala del Castillo.

ACTO TERCERO

Escena I: Delante del castillo.

Escena II: Aposento en el castillo.

Escena III: Jardín del Castillo.

Escena IV: Delante del castillo.

ACTO CUARTO

Escena I: Delante del castillo.

Escena II: Un aposento en el castillo.

Escena III: Otro aposento del castillo.

ACTO QUINTO

Escena I: Una calle de Chipre.

Escena II: En  cuarto de Desdémona. –Ella duerme en el lecho.

EPISODIOS DEL DRAMA DE OTELO, EL MORO DE VENECIA.

 

Para finalizar, se puede indicar que ésta obra trágica muestra la vida real a blanco y negro, queriendo decir con esto que la presenta tan cual es en su cotidianidad, y que Otelo aunque escrita bajo otra época recoge las mejores características de la tragedia griega, sin dejar cabo suelto allí muestra todas las confirmaciones de los indicios dándole las herramientas al lector para que atrapado por éste mundo quiera llegar hasta el final.

 

BIBLIOGRAFÍA

 * ASTRANA, Marín Luis.  Obras completas de William Shakespeare.  Editorial Vergara. Barcelona. 1960.

 *  BAJTÍN, M. Teoría y estética de la novela, Las formas del tiempo y del cronotopo en la novela. Ensayo de la poética histórica.

* HEIDEGGER, M. Hörderlin y la esencia de la poesía.

* JAEGER, Werner. Paideia. Capítulo III (Homero el educador).

* MALATESTA, Julián.  La imagen poética. Escuela de estudios literarios. Facultad de humanidades  Universidad del Valle – Cali Colombia.  Anzuelo Ético Ediciones. 2007


[1] ARANGO, Daniel. La Tragedia Griega.  Instituto Caro y Cuervo.  Santafé de Bogotá 1997.  Pág. 28.

[2] MALATESTA, Julián.  La imagen poética. Escuela de estudios literarios. Facultad de humanidades  Universidad del Valle – Cali Colombia.  Anzuelo Ético Ediciones. 2007.  Pág. 17.

[3] ARANGO, Daniel. La Tragedia Griega.  Instituto Caro y Cuervo.  Santafé de Bogotá 1997.  Pág. 62.

[4] JAEGER, Werner. Paideia. Capítulo III (Homero el educador). Pág. 49.

[5] MALATESTA, Julián.  La imagen poética. Escuela de estudios literarios. Facultad de humanidades  Universidad del Valle – Cali Colombia.  Anzuelo Ético Ediciones. 2007.  Pág. 34.

[6] HEIDEGGER, M. Hörderlin y la esencia de la poesía. Pág. 2.

[7] BAJTIN, M.  Teoría y estética de la novela.  Las formas del tiempo y del cronotopo en la novela.  Ensayos de poética histórica.  Pág. 238.

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Publicado septiembre 7, 2011 por mibitacoraliteraria224 en Uncategorized

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